Nos encontramos en una época en la que la ecología se combina con la economía y la forma de vida. Todos buscamos vivir de una manera más sana y libre, y uno de los requisitos para ello consiste en llevar un ritmo de vida saludable mientras respetamos y cuidamos nuestro entorno. Esto incluye transformar también nuestra movilidad, y aquí es cuando los métodos de transporte alternativos cobran fuerza. Nos vemos inmersos en la cultura de la bicicleta.

La bicicleta como forma de transporte

Muchos conocemos los beneficios de hacer deporte. Te sientes mejor, en forma y con más energía, bajas de peso y tu actividad y bienestar aumenta. Hay quien lo realiza de forma profesional, al salir del trabajo o en sus ratos libres semanales. Algunos vamos más ajustados, pero disfrutamos igualmente aprovechando los transportes por nuestra ciudad y aquí es donde la bicicleta se proclama como una gran alternativa.

El uso de la bicicleta de forma regular mejora tu forma física, te permite economizar en combustibles o transporte urbano y da un necesario respiro al medio ambiente. Hay países y ciudades que la emplean de forma habitual y nos sirven de inspiración y ejemplo.

La bicicleta en Holanda

En Holanda, la bicicleta es toda una institución. Si en uno de los países más desarrollados de Europa es capaz de emplear profusamente este medio de transporte, nosotros también podemos. No solo eso, sino que en Holanda se llega a emplear a diario y en distancias que en España no estaríamos en absoluto acostumbrados.

El fomento del uso de la bicicleta por parte del gobierno holandés nos muestra la capacidad real de hacer de este un medio de transporte oficial. Con las medidas y las condiciones necesarias puede convertirse la bici en una alternativa real. Los holandeses realizan viajes de hasta 15 Km diarios en bicicleta para llegar a sus puestos de trabajo. Hay mucho trabajo detrás para que un país pueda nombrar a la bicicleta como «medio de transporte oficial».

La cultura de la bicicleta en China

Este país asiático es referencia en muchas cosas. siempre socorrido a la hora de hablar de densidad de población, es también mítico por su uso del vehículo de 2 ruedas. Debido a ducha densidad, el uso de transportes autónomos y no contaminantes es esencial, sobre todo dentro de un marco de crecimiento fuera de serie.

En un país con casi 1400 millones de personas y ciudades con gran densidad de población, el uso de la bicicleta ha sido impulsado desde el mismo gobierno. La necesidad de reducir los niveles de polución en ciudades áltamente pobladas ha sido la razón me mayor peso. Si partimos también del origen humilde de gran parte de las familias que comenzaron a prosperar en dichas ciudades, es más sencillo aún mantener vivo este tipo de transporte.

Suiza y su cultura cicloturista

El país helvético se desmarca como uno de los referentes europeos en el fomento de la bicicleta. A través de numerosas  propuestas desde el gobierno, Suiza plantea un concepto de turismo ciclista. Los alpes suizos te ofrecen unas vistas dificilmente olvidables y forman parte de un patrimonio natural que favorece la práctica de deportes al aire libre.

El secreto de Suiza es su escaso tráfico rodado y su naturaleza exhuberante, lo que lo hace un país digno de visitar más allá de sus ciudades. Este filón y el concepto de turismo de exteriores aportó al país europeo la excusa para fomentar el uso de la bicicleta, y por ahora no les está yendo nada mal.

 

Estos y otros ejemplos nos animan a imaginar una sociedad en la que transportes como la bici sean tomados en cuenta y formen parte de nuestro día a día. Una forma de transporte saludable y respetuosa que a su vez nos invita a cuidar y disfrutar nuestro entorno. Esas y muchas otras cosas forman parte de la creciente cultura de la bicicleta.

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